Cuando Sídney y Travis aparecieron en la sala, Leonora no perdió ni un solo segundo.
Era evidente que había esperado ese momento con una sonrisa perfectamente estudiada y una mano reposada sobre su vientre.
—Mamá, papá… —dijo con un tono dulce que nunca usaba—. Soy su nuera… y les tengo una noticia muy grande.
Su palma acarició su vientre apenas abultado, como si quisiera remarcar cada movimiento teatral.
—Espero a su primer nieto.
El silencio se quebró como un cristal.
Sídney entreabrió los labios, sorprendida, y Travis parpadeó varias veces antes de reaccionar.
Ambos intercambiaron una mirada incrédula que, en cuestión de segundos, se transformó en un estallido de alegría pura.
—¡¿Vamos a ser abuelos?! —gritó Sídney, llevándose ambas manos al pecho.
Travis, con la voz temblorosa, añadió:
—No puedo creerlo… ¡Nuestro primer nieto!
Liam, a su lado, mantuvo una sonrisa tensa, casi ensayada.
—Sí, papá… mamá. Voy a tener un hijo con Leonora —confirmó con un tono firme—. Y pronto… también m