Cuando Sídney y Travis aparecieron en la sala, Leonora no perdió ni un solo segundo.
Era evidente que había esperado ese momento con una sonrisa perfectamente estudiada y una mano reposada sobre su vientre.
—Mamá, papá… —dijo con un tono dulce que nunca usaba—. Soy su nuera… y les tengo una noticia muy grande.
Su palma acarició su vientre apenas abultado, como si quisiera remarcar cada movimiento teatral.
—Espero a su primer nieto.
El silencio se quebró como un cristal.
Sídney entreabrió los lab