Travis pidió ir directo al hospital.
Apenas el auto se detuvo, bajó a toda prisa y tomó a Sídney en brazos con una urgencia que no se permitía mostrar.
La llevó hasta la sala de urgencias, su respiración entrecortada, el corazón latiendo como un tambor.
No recordaba haber sentido tanto miedo desde hacía años.
La colocó con cuidado sobre una camilla.
Por un instante, el tiempo pareció detenerse.
La miró: su rostro, tan sereno a pesar de la debilidad, le revolvió algo en el pecho.
Aquella mujer qu