Los meses transcurrieron con una mezcla de calma y agitación que nadie podía prever. Cada día traía consigo una nueva emoción, un nuevo recuerdo, y para Stelle, la espera se hacía más tangible a medida que su vientre crecía y su corazón se llenaba de esperanza.
La tristeza y el dolor que Beatriz había dejado atrás parecían ahora sombras lejanas, aunque sus recuerdos no se habían borrado por completo; todavía dolían, pero ya no podían robar la alegría que ahora rebosaba en cada gesto y en cada mi