Amelia se escabulló como pudo de los brazos de Alessandro, moviéndose con la agilidad. Sus movimientos eran felinos y cautelosos, evitando a toda costa que el roce de sus cuerpos despertara al hombre que la mantenía prisionera entre las sábanas. Una vez que logró liberar sus piernas y deslizarse fuera de la cama, se metió al baño y cerró la puerta con un clic casi inaudible. Apoyó la espalda contra la madera fría y cerró los ojos, dejando que el aire escapara de sus pulmones en un suspiro entrec
Naulis machado
Estoo se puso picante... Las leo en los comentarios