Valerio apretó con fuerza el teléfono, enterrando los dedos en el forro de cuero hasta que las costuras crujieron. La pantalla brillaba con el mensaje de Amelia, y cada palabra se sentía como un golpe directo al estómago. Estaba claro: Amelia, su Amelia, estaba embarazada de Alessandro. Sus dientes rechinaron por la rabia acumulada. No era porque deseara a Amelia como mujer, sino porque la amaba como a una hermana de sangre, y el instinto de protección le gritaba que Alessandro sólo volvería a r
Naulis machado
Niña no se les olvide dejar sus comentarios en las portadas. Los comentarios cuestan 0" Pero me alimentan. Las quiero mucho y mañana temprano habrá también maratón. Las leo. Besitos.