CAPÍTULO 8 — EL PESO DEL APELLIDO Y EL ENCUENTRO CON EL CHICO MISTERIOSO
La central de distribución de Supermercados Fontes siempre había sido un ruido constante de motores, voces y carritos desplazándose entre góndolas.
Pero esa mañana…, los sonidos parecían envueltos en algodón, como si el mundo entero se hubiera detenido solo para mirarme entrar.
Todos.
Los empleados que antes compartían mate conmigo bajaban la vista al verme pasar.
Otros me observaban con una mezcla incómoda entre