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CAPÍTULO — “Contra turno”
Se quedó parada con los lentes en la mano después de que Cristian le dijo que no era su doctora.
No fue el tono.
Fue la forma en que apartó la mirada.
Como si ella estorbara.
El recreo siguió igual de ruidoso, pero para Mía todo sonaba lejos. Él volvió al banco con la guitarra y no la miró más.
Ella entendió algo simple: si se quedaba ahí, lo iba a empeorar.
No dijo nada.
No discutió.
Caminó hasta el fondo del patio y esperó que sonara la campana.