CAPÍTULO 146 — Contra turno
Mía se quedó quieta con los lentes en la mano después de que Cristian le dijera que no era su doctora.
No fue solamente el tono, sino la forma en que él apartó la mirada, como si ella estuviera estorbando.
El recreo siguió igual de ruidoso, pero para Mía todo empezó a sonar lejos. Cristian volvió al banco con la guitarra y no volvió a mirarla.
Ella entendió algo sencillo: si se quedaba ahí, probablemente iba a empeorar las cosas.
No discutió ni intentó explicarse