CAPÍTULO — CONEXIÓN SIN APELLIDOS
Gabriel no pudo desaparecer de la vida de Carolina Fontes después de dejarla en la puerta aquella noche de tormenta.
Volvió al día siguiente, con una pregunta simple, de esas que parecen pequeñas pero esconden algo inmenso.
Sus ojos seguían cansados, enrojecidos, como si hubiera pasado la noche luchando contra algo invisible.
—¿Dormiste bien? —preguntó él en voz baja—. ¿Te lastimaste con la caída?
Carolina lo miró como si esa pregunta fuera algo que hacía m