CAPÍTULO — “Demasiado visible”
El primer día de jardín con el parche no fue un escándalo.
Fue peor
Fue demasiado lento.
Cristian tenía cinco años y ya entendía que el parche no era un juego. Sabía que tenía que usarlo.
Sabía que no era opcional.
Sabía que, cuando lo tenía puesto, el mundo se desacomodaba como si alguien hubiera movido apenas el eje de las cosas.
Carolina se lo pegó antes de salir de casa. El ojo sano quedó cubierto. El otro, el que necesitaba trabajar, quedó expue