CAPÍTULO 144 — Demasiado visible
El primer día de jardín con el parche no fue un escándalo.
Fue algo peor: demasiado lento.
Cristian tenía cinco años y ya entendía que el parche no era un juego. Sabía que tenía que usarlo, que no era opcional y que, cuando lo llevaba puesto, el mundo parecía desacomodarse como si alguien hubiera movido apenas el eje de las cosas.
Carolina se lo colocó antes de salir de casa. El ojo sano quedó cubierto y el otro, el que necesitaba trabajar, permaneció expuest