CAPÍTULO — “El día después de los tres”
El cumpleaños número tres de Cristian fue ruidoso por una razón sencilla: había niños para un patio tan chico.
Ignacio infló globos hasta quedarse sin aire y jurar que no volvería a hacerlo, Betina organizó la mesa como si fuera una fiesta de quince, y Renata corrió detrás de Cristian con la misma energía que él. Mía llegó más tarde, con una bolsa larga envuelta en papel con estrellas
—Es para Cris —anunció seria, sosteniendo el paquete con ambas manos.
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