Traeré a Isabella de vuelta.
La noche se convirtió en una pesadilla sin previo aviso, como si el mundo entero hubiera sido devorado por una tormenta de caos y violencia que arrasaba con todo a su paso, borrando en segundos cualquier rastro de calma.
Cloe despertó con un jadeo ahogado y el corazón latiendo desbocado como si quisiera escapar de su pecho.
Su cabeza palpitaba con una intensidad insoportable, como si mil tambores la golpearan desde dentro, y el dolor punzante en la sien la hizo gemir, sintiéndose desorientada y