Sé muy bien quién es su esposo.
Gabriel dejó que el silencio flotara un momento, como si necesitara espacio para contener el torbellino inesperado que le provocaba estar allí, justo a su lado.
Sentía una punzada en el centro del pecho, algo que no supo clasificar como admiración, atracción o simple asombro, y necesitó un par de segundos para domar ese impulso tomando de su champagne, antes de volver a mirarla.
Cuando finalmente lo hizo, sus ojos descendieron hacia su vestido con una atención renovada, no por capricho, sino po