LISSANDRA
Subimos en silencio por la escalera, los pasos suaves de Ash al ritmo de los míos. Erick iba en brazos de su padre, ya medio dormido, pero aún con los ojos entreabiertos, como si no quisiera perderse ni un minuto más de aquel día que había sido tan especial para todos. Una boda triple. Tres parejas que amábamos. Tres historias distintas que terminaban en un mismo lugar: el altar. Fue hermoso.
Me llevé una mano al vientre, hinchado y sensible, sintiendo una leve patadita. Nuestros bebé