LISSANDRA
Dos meses pasaron volando. Como una ráfaga cálida de momentos hermosos que apenas pudimos asimilar del todo. Las bodas, las risas, los bailes, los votos... Ahora cada pareja había vuelto a su cotidianidad, a esa rutina que, extrañamente, tanto ansiábamos después de tanto ajetreo.
Ethan y Olivia se instalaron en el departamento de él. Era un lugar amplio, con paredes blancas llenas de luz y una cocina que Olivia ya había conquistado con sus postres de media tarde. Tiff y Oliver también