Laurel
Sabía que mi repentino silencio y la manera tan profunda en la que estaba mirando a Zebela eran extraños y sospechosos, que debía reaccionar antes de que ellos se preocuparan, pero no podía evitarlo.
Mi cerebro estaba trabajando rápido, hilando eventos y uniendo piezas.
Ayayay... Yo ya no sabía qué pensar.
—¿Todo bien? —la voz de Bastian me trajo de vuelta, entonces exhalé un largo suspiro y sonreí.
—Sí, solo veo que Zebela está más enérgica. Por lo visto, alguien aquí sí entrena —coment