Liadrek
Mis pasos sigilosos dejaban un chasquido, provocado por la humedad en las hojas que pisaba cada vez que avanzaba por el camino trazado en medio de los árboles.
La brisa fría me golpeaba la piel sin un atisbo de piedad, lo que, algunas veces, provocaba leves temblores en mi cuerpo.
Poca luz me guiaba, pues el cúmulo verde oscuro opacaba los pocos rayos solares que intentaban colarse en el bosque.
Mi mente iba ajena al peligro, también distraída en los detalles naturales que me rodeaban.