Laurel
Parpadeé varias veces antes de dejar que la luz que se colaba por la ventana me despertara. Me incorporé de golpe, pues, al parecer, ya la mañana estaba avanzada.
Ayayay... ¡Es tarde!
—Ummm... —se quejó Liadrek a causa de mis movimientos bruscos al tirarme de la cama. Entonces recordé que me trasnoché por su culpa.
No pude evitar observarlo por unos segundos, en los que mi sonrisa de tonta me iluminaba el rostro —o eso me imaginaba—, pero, de seguro, parecía una loca ahora mismo.
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