Nevan
Fui a recoger a Kaia como de costumbre, pero mi sangre hirvió cuando la vi junto a la envidiosa de la amiga —esa que hasta el nombre se me olvidó— y el idiota que se la comía con los ojos.
No soportaba a ese tipejo.
No quería parecer un novio posesivo, por eso intenté ser cuidadoso al abordar el tema con Kaia, pero ese par no me gustaba para nada.
Me acerqué y, como el idiota celoso que era, jalé a Kaia por la cintura y le di tremendo beso en la boca. Uno que marcaba mi territorio y que l