Kaia
Abrí los ojos cuando la alarma sonó y suspiré, frustrada, porque ahora tenía demasiado sueño como para querer levantarme.
Todo porque anoche no podía dormir y, cada vez que empezaba a hacerlo, tenía imágenes feas que me exaltaban, pero luego no las recordaba.
Y eso me frustraba más que todo.
Si yo, por lo menos, tuviera los detalles de lo que me sucedió ese día, quizás fuera más fácil superarlo.
—¡Tonta! ¿No que no querías recordar eso? —me reclamé a mí misma mientras le ponía pasta dental