Zebela
Di varias vueltas en la cama mientras trataba de dormir, pero no podía conciliar el sueño. ¿Qué rayos me pasaba? Estaba tan nerviosa que me dolía el estómago y el corazón me latía muy rápido. No podía dejar de pensar en el día siguiente; toda la anticipación que ese encuentro me hacía sentir me tenía en vilo.
De repente, sentí un leve dolor en el pecho y mi loba se empezó a agitar dentro de mí. ¿Por qué estaba tan inquieta?
Las lágrimas fluyeron a través de mis mejillas y el dolor empezó