Zebela
Fue difícil levantarme después de la terrible noche que había pasado. El sueño se me escapaba de forma constante, y cuando por fin lograba alcanzarlo, las pesadillas me arrastraban de vuelta a la vigilia, empapada en sudor y con el corazón desbocado.
Soñaba con un fuego voraz que lo consumía todo a mi alrededor, un fuego que parecía vivo y sediento de venganza. Las llamas me rodeaban, abrazando mi piel, pero no me destruían. Más bien, sentía que ese fuego era una extensión de mí, aunque