Una semana antes
Laurel
Ayayay...
Caminé de un lado a otro mientras agarraba las plantas que necesitaba. La música dejó de resonar en el taller, o, como Bastian lo llamaba, mi laboratorio brujístico, así que la volví a encender.
Niño irrespetuoso.
No pude evitar sonreír. A pesar de que yo no era una persona muy expresiva con los sentimientos, para nada cariñosa, ese chiquillo tenía un lugar especial en mi corazón.
Entendía que, para él, solo era su guía y la amiga de su padre, pero la verdad er