A la mañana siguiente, Elena llegó a un pequeño café. Daniel ya la esperaba con un semblante que no lograba ocultar su agitación. Sin preámbulos, deslizó una carpeta frente a ella y comenzó a hablar en voz baja.
—Esto no es cuestión de negocios, Elena. Se trata de un pasado que tus padres y la familia Montenegro enterraron a propósito —comenzó Daniel.
Elena escuchaba con total atención. Daniel empezó a desgranar la amarga realidad que hasta entonces había sido un enigma.
—Resulta que tu mad