102.
ASHER
Los días posteriores a mi última conversación con Megan en el hospital se convierten en algo parecido a una pesadilla que nunca termina realmente. No importa cuánto duerma ni cuánto tiempo permanezca despierto; siempre me siento atrapado en el mismo instante exacto en que ella me mira desde aquella cama y me pide que me vaya. Esa expresión me persigue incluso cuando cierro los ojos. El agotamiento se me mete en los huesos, el duelo me consume lentamente y, aun así, el mundo no se detiene