103.
ASHER
Han pasado dos meses desde el entierro de mi hija y todavía siento que una parte de mí quedó enterrada junto a ella.
El tiempo no arregla nada. La gente miente cuando dice eso. El tiempo solo enseña a convivir con el dolor sin gritar cada cinco minutos. Te obliga a levantarte aunque no quieras. A responder llamadas. A volver al trabajo. A fingir que todavía eres una persona funcional mientras algo dentro de ti sigue pudriéndose lentamente.
Yo aprendí a hacerlo.
O al menos eso intento.
Vu