101.
ASHER
No sé cuánto tiempo llevo viviendo dentro de este hospital.
Los días dejaron de diferenciarse entre sí hace rato. Todo se volvió una rutina silenciosa y agotadora donde lo único que hago es permanecer cerca de Megan, observar los monitores, llamar enfermeras, asegurarme de que tome agua, de que coma aunque sea un poco, de que siga aquí.
Porque todavía tengo miedo de cerrar los ojos y perderla también.
Hay momentos en los que la miro dormir y sigo viendo la sangre en el suelo del juzgado.