41.
ASHER
El sonido constante del agua cayendo sobre los azulejos es lo primero que atraviesa mi cabeza.
Frunzo el ceño antes incluso de abrir los ojos.
Siento el cuello completamente entumecido, la espalda rígida y una presión insoportable detrás de las sienes. Me llevo una mano a la frente mientras intento incorporarme y, en cuanto lo hago, descubro que estoy sentado en el suelo, apoyado contra el sofá de la sala.
Parpadeo varias veces.
Desorientado.
¿Qué demonios...?
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