MEGAN El baño de la clínica es demasiado blanco.Demasiado limpio, demasiado frío, demasiado perfecto para el caos que llevo por dentro.Cierro la puerta detrás de mí con manos torpes, como si mis dedos no me pertenecieran, y me quedo un segundo apoyada contra la madera, respirando. El aire se siente pesado. La luz del techo me cae encima como una condena, iluminándolo todo, obligándome a ver cada detalle de este momento que quisiera evitar.El lavabo está impecable. Hay una canasta con toallas de papel, un dispensador de jabón, un espejo enorme donde mi reflejo me devuelve una versión de mí misma que no reconozco.Tengo la cara pálida.Los ojos abiertos, demasiado abiertos.La boca apretada, como si estuviera conteniendo un grito.En mis manos sostengo la prueba de embarazo que me entregaron como si fuera una simple rutina, un procedimiento más. La enfermera fue amable, incluso sonrió al dármela, como si esto fuera un trámite común, como si mi vida no estuviera colgando de ese pedaz
Leer más