Nunca pensé que llegaría el día en que me vería en una situación como esa. Gerónimo era insistente, lo sabía desde que lo conocí, pero su capacidad de persuasión cuando tenía una idea en mente era sencillamente inquebrantable. Ya me lo había mencionado en uno de nuestros entrenamientos: “Necesito que Gabriele vea lo que estás haciendo, que entienda de primera mano por qué es tan importante que se tome esto en serio.” Al principio creí que se trataba de una simple charla, un plan a futuro, pero