Después de esa conversación con Gabriele, me quedé pensando… en cómo todo había cambiado. Llevaba varias semanas en esta casa y todo se había sentido como una gran avalancha de situaciones que no terminaba de procesar. Era como si mi vida se hubiese partido en dos desde que crucé esas puertas.
Todo esto me parecía sacado de una historia de otros tiempos, como aquellas novelas o relatos antiguos, donde las jóvenes eran obligadas a casarse con hombres que pagaban por ellas a cambio de una dote. P