Luego de que Gabriele saliera de la habitación como alma que lleva el diablo, la enfermera salió con pasos apresurados y le informó al médico que ya estaba despierta. No pasó mucho tiempo antes de que el doctor llegara a mi lado.
—Me alegra que ya hayas despertado —dijo con voz serena mientras se acercaba a la cama—. Me imagino que no recuerdas mucho.
Yo solo asentí. La verdad es que no tenía recuerdos nítidos. Solo imágenes sueltas, voces lejanas, luces que se difuminaban como si mi mente las