A kilómetros de allí, Kaelion se tensó de golpe. Un escalofrío recorrió su espina dorsal. Podía asegurar que algo andaba mal y para sentirlo tan apecho, tenía que ver con su elegida.
Intentó comunicarse con Vida y con Silas, pero no obtuvo respuesta, por lo que comenzó a desesperarse, al mismo tiempo que su pecho ardía, necesitaba saber de qué su elegida estaba bien.
—¡No me gusta esto! —gruñó, alzando la mirada hacia Nyxara y Milah—. Algo anda mal.
No dudó más. Reunió a varios lobos y partier