—Pero cálmate —suplicó Milah, deseando no haber viajado. Sabía que la única capaz de controlar a esa bestia era Nyxara. Ella, además de ser la mejor amiga del alfa real, era una alfa; en cambio, Milah no era más que una omega atrapada en el lugar equivocado—. Me estás asustando, Kaelion.
El alfa real permanecía en aquel parque, casi transformado. Sus garras asomaban, sus ojos verdes como esmeraldas ardían y su temperamento se tornaba incontrolable. Rugía con furia, golpeando árboles, astillando