La farsa dio sus frutos con una rapidez que casi resultó aterradora. Mi sumisión fingida no era solo creíble; era un bálsamo para la obsesión de Marko. Él no solo quería un cuerpo cautivo; anhelaba la validación de mi voluntad. Y se la estaba dando.
Una semana después de que inicié mi transformación en la esposa dócil, durante la cena, soltó la recompensa.
"Tu progreso ha sido notable, Alma," dijo, dejando su copa de vino. "Creo que es momento de un pequeño cambio de escenario. Este departament