El jardín no fue solo un permiso; fue un punto de inflexión psicológico. Para Marko, confirmó que su método—la combinación de lujo, control y falsa normalidad—estaba dando resultados. Para mí, fue la inyección de un combustible letal: la certeza verificada de que mi equipo estaba ahí, y un terreno nuevo para analizar.
Durante los días siguientes, perfeccioné mi personaje. Ya no era la esposa dócil; era la esposa resignada. La diferencia era sutil pero crucial. La dócil obedece; la resignada ha