El lunes amanece con esa luz quieta que no promete nada y, por lo mismo, me sirve. Me guardo el cuaderno en el bolso y salgo con la sensación exacta de estar poniendo los pies en un mapa que dibujé el fin de semana: conservar evidencia, pedir lo que duele, entrar por Mesa de Partes, y sostener el hilo de P2 sin perder de vista otro nombre que insiste desde hace un tiempo: Fabián.
En Monitoreo me recibe el técnico de guardia con una cortesía que no es deferencia, es autoprotección. Le pido el ac