Nos tomamos nuestro tiempo arreglándonos. Mi madre estaba en la habitación contigua, peinándose mientras murmuraba sobre lo rápido que crece mi hija. Yo estaba frente al espejo, ajustando un vestido sencillo pero elegante que había escogido. Daniel había entrado porque se canso de esperarnos afuera aprovecho para revisar discretamente su camisa, con un gesto tan concentrado que me hizo sonreír.
—Te ves hermosa, desde la facultad pienso que eres la mujer más bella—dijo de repente, sin levantar l