El silencio después de la llamada no fue inmediato.
Fue creciendo.
Pesado.
Como si cada uno necesitara unos segundos más para procesar lo que acababan de escuchar.
—Eso no es posible… —murmuró Valeria.
Lucas seguía sosteniendo el teléfono, pero su mente ya estaba en otro lugar.
En otra noche.
En ese mismo edificio.
—Sí lo es —respondió finalmente.
Daniel se pasó una mano por el cabello.
—Pensé que ese sitio había sido clausurado… borrado… olvidado.
Karev negó lentamente.
—Nada importante se bor