El silencio en la mesa ya no era incómodo.
Era peligroso.
Lucas sentía como cada pieza empezaba a encajar... Y, al mismo tiempo, cómo todo lo que creía firme comenzaba a quebrarse.
—Desde dentro… —repitió en voz baja.
Sofía asintió apenas.
—Sí.
Valeria lo miró, intentando procesarlo.
—¿Eso quiere decir que... Esa persona aún trabaja para el gobierno?
Daniel negó lentamente.
—No necesariamente.
Karev intervino con calma.
—Significa que sigue teniendo acceso.
Valeria sintió un escalofrío.
—Eso es