Tuvieron un rato extenso y el final del día llegó con Álvaro marchándose, dejando tras de sí un eco de tensión imposible de ignorar. Clara se quedó apoyada en la encimera, mirando la puerta cerrada, con el corazón acelerado y la mente llena de preguntas.
Porque entendió algo que no podía ignorar: su vida no volvería a ser tranquila hasta que decidiera qué quería de verdad y con quién. Y mientras Mara y Marcus seguían en la hípica, ajenos a todo esto, Clara sabía que el próximo encuentro con Mar