Tentación de Medianoche.
El departamento estaba en silencio, salvo por el zumbido leve de la cafetera. La luz cálida de la cocina no llegaba del todo al living, donde las sombras parecían acumularse en las esquinas. Isela sentía el corazón latiendo tan fuerte que temía que Damian pudiera escucharlo.
Él estaba de pie, a escasos pasos de ella, con el abrigo ya colgado en la silla. Sus hombros anchos llenaban el espacio. No hablaba. La observaba con esa intensidad que le quemaba la piel sin tocarla.
Isela se obligó a move