Pasado.
La sombra avanzó otro paso y el aire pareció densificarse, como si una presión invisible les aplastara los pulmones. Isela sintió un zumbido agudo en los oídos, un sonido que no provenía de ningún lugar y de todas partes a la vez. Era como si su sangre estuviera vibrando al mismo ritmo.
Leo levantó un brazo, instintivamente, como si pudiera detenerla. Damian hizo lo mismo, su cuerpo tensándose como un resorte. Pero la figura enmascarada ni siquiera los miró. Su mano siguió extendida hacia Isela