Leo Contra Todos.
El laboratorio ya no dormía, ningún sistema entraba en reposo, ninguna pantalla se apagaba por completo. Todo vibraba con una actividad forzada, mantenida artificialmente por la voluntad de Leo, que se negaba a aceptar cualquier límite físico o mental.
El aire estaba cargado de electricidad estática y de un olor metálico persistente, como si la infraestructura misma estuviera cansada de sostener decisiones que no habían sido diseñadas para coexistir.
Leo estaba de pie frente al núcleo de contro