La Verdad que Viktor Ocultó.
La verdad no llegó como una revelación súbita ni como una frase pronunciada en voz alta. Llegó como llegan las cosas que no tienen retorno: despacio, acumulándose, ocupando espacio dentro del cuerpo hasta que ya no quedó lugar para otra cosa.
Isela lo sintió antes de entenderlo.
Fue una presión detrás de los ojos, un zumbido bajo en la base del cráneo, una incomodidad que no desaparecía aunque cambiara de postura o cerrara los párpados. El punto ciego estaba activo, pero no expansivo. Observaba