Decisiones Compartidas.
El laboratorio no volvió al silencio.
Después del primer pulso de emergencia, se instaló un estado distinto, más inquietante que cualquier alarma continúa: un murmullo constante de sistemas reajustándose, capas de seguridad recalculando escenarios, rutas cerrándose y abriéndose como si el edificio estuviera pensando por sí mismo.
Isela permanecía quieta en el centro de la sala principal.
No por indecisión, sino porque entendía que cualquier movimiento precipitado podía redefinir su lugar en ese