Entre Miedos y Pesadillas.
El silencio que quedó tras la salida de Leo fue distinto a cualquier otro que hubiera habitado la sala holográfica. No era tensión contenida, no era autoridad herida, era miedo.
Un miedo viejo, conocido, que ambos habían preferido ignorar durante demasiado tiempo.
El padre de Leo permaneció con las manos cruzadas tras la espalda, mirando el informe suspendido en el aire.
Su esposa, a su lado, dejó la tableta sobre la mesa con más fuerza de la necesaria.
—No debía enterarse así —murmuró ella.
—N