Mundo ficciónIniciar sesiónDesperté con la tenue luz del amanecer colándose entre las rendijas de las viejas persianas. El aire de la habitación olía a polvo y madera envejecida, una mezcla que me resultaba absurdamente reconfortante. Mi cuerpo estaba cubierto por la colcha que encontré en el baúl del pasillo, la misma que mi madre usaba en sus tardes de lectura. Por un momento, me permití quedarme inmóvil, sintiendo el peso del silencio y de los recuerdos que parecían haberse deslizado entre las paredes para observarm







