Mundo ficciónIniciar sesiónAriana
No dormí esa noche. No por completo. Cada vez que cerraba los ojos, las imágenes del rostro de Aarón me invadían, esa mirada intensa, la manera en la que se quedó parado en el umbral de mi casa, como si estuviera viendo un fantasma. O como si, por fin, hubiese encontrado lo que llevaba tanto tiempo buscando.El amanecer me encontró sentada en la sala, con una taza de té frío entre las manos. Isadora no tardó en aparecer, con el ceño fruncido y una manta que me arropó






