76. Ensayar la luz
La plaza se llenó distinto que la vez anterior: con una bronca despierta, una que ya no necesita explicación. No era curiosidad. No era rumor. Era decisión pura, afilada, caliente. La gente llegaba con pasos rápidos y miradas que no buscaban permiso. Traían carteles hechos en impresoras caseras, en cartulinas recicladas, con marcadores que habían pasado de mano en mano: NO APAGAN MÁS, LA LUZ ES DECISIÓN, OBEDECER NO ES PROGRESO. Algunos niños sostenían pancartas con dibujos de focos encendidos