75. El apellido completo
Amaneció con ruido de obra, ese golpeteo constante que parece marcar el pulso de una ciudad que no duerme, aun cuando debería. Los albañiles empezaron a subir por las escaleras cargando baldes y herramientas, y nos miraron de esa manera particular con la que se mira a quienes no deberían estar ahí, pero encajan igual. No dijeron nada. Simplemente aceptaron que la torre en construcción tenía huéspedes ajenos por una noche más.
El aire olía a cemento húmedo, a cables pelados, a viento caliente d